Fabio Andrés Rivera García, un joven de 29 años, se encuentra en una carrera contra
el reloj mientras la burocracia hospitalaria amenaza su vida. Todo comenzó el 15 de
febrero, cuando ingresó a la Clínica Los Rosales por una trombosis severa en sus
piernas que le impedía caminar. Los médicos descubrieron rápidamente una sospecha
de síndrome linfoproliferativo, una grave enfermedad oncológica de la sangre, lo que
motivó su traslado urgente a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica San Rafael,
sede Megacentro Pinares.
El 25 de febrero, Fabio debía someterse a una intervención crítica, la instalación de un
filtro de vena yugular. Este dispositivo es indispensable porque la masa ocluye su
vena cava, y el filtro evitaría que los trombos viajen a sus pulmones de manera fatal
durante la biopsia que necesita con urgencia. Para este procedimiento, a Fabio le
suspendieron sus anticoagulantes por más de 36 horas, poniéndolo en un riesgo
altísimo, y lo hicieron esperar tres horas a las puertas del quirófano. ¿El resultado? La
cirugía fue cancelada en el último minuto. La clínica argumentó que no tenían el
insumo o lo habían enviado de manera incorrecta.
Desde ese día, la vida de Fabio está en pausa por un trámite de compras. La EPS Salud
Total ha autorizado todos los procedimientos con carácter de urgencia dada la
gravedad del cuadro, pero es la Clínica San Rafael la que sigue dando largas,
excusándose en que el filtro es un «insumo especial» que aún está en proceso de
adquisición.
El efecto dominó de esta negligencia es devastador, sin el filtro, es imposible realizarle
la biopsia de manera segura. Sabiendo que los resultados de dicha biopsia tardan
aproximadamente 20 días en salir, cada día que la clínica se demora en comprar el
insumo retrasa el inicio de su tratamiento oncológico, permitiendo que la enfermedad
avance.
¿Tiene un paciente en estado crítico que esperar a que su salud colapse para que una
clínica agilice una compra? La indolencia administrativa está jugando con la vida de
una persona y arrebatándole la tranquilidad a toda una familia que exige a la Clínica
San Rafael una actuación inmediata, prioritaria y humana.
La salud es un derecho, no un trámite que se archiva en el escritorio de un auditor.

