Bad Bunny inscribió su nombre en la historia de los premios Grammy al convertirse en el primer artista, en casi siete décadas de estos galardones, en ganar el premio a Mejor Álbum del Año con un disco íntegramente en español. El reconocimiento fue otorgado a “Debí tirar más fotos”, su sexto trabajo de estudio, una obra íntima que rinde homenaje a la evolución de la música latina y a la memoria colectiva de su cultura.

El artista puertorriqueño, de 31 años, superó en la categoría principal a figuras de peso como Lady Gaga, Kendrick Lamar y Sabrina Carpenter, consolidando un logro que muchos consideran un punto de quiebre para la industria musical global. Visiblemente emocionado, Bad Bunny tardó unos segundos en reaccionar cuando su nombre fue anunciado desde el escenario del Crypto.com Arena de Los Ángeles.

Al recibir el premio, dedicó su victoria a las personas migrantes que han tenido que dejar su país de origen en busca de nuevas oportunidades. Su mensaje resonó en una gala donde varios artistas aprovecharon sus discursos para cuestionar las políticas migratorias del gobierno estadounidense y expresar solidaridad con las comunidades afectadas.

Durante la ceremonia, el cantante también fue galardonado como Mejor Álbum de Música Urbana, momento en el que fue aún más directo al expresar su rechazo a las redadas migratorias y al trato deshumanizante hacia los inmigrantes. “No somos criminales ni animales; somos personas”, afirmó, generando una ovación inmediata.

La noche estuvo marcada por un fuerte tono social y político. Artistas como Billie Eilish, Olivia Dean, Gloria Estefan y Kehlani utilizaron el escenario y la alfombra roja para manifestar su apoyo a los inmigrantes y defender los derechos humanos. Olivia Dean, reconocida como mejor artista nuevo, destacó sus raíces familiares y el legado de la migración en su historia personal.

En el apartado musical, Billie Eilish volvió a brillar al llevarse el premio a Canción del Año por “Wildflower”, consolidando su dominio en esta categoría durante la última década. Kendrick Lamar, por su parte, amplió su récord como el rapero con más Grammy al ganar Mejor Álbum de Rap y posteriormente Grabación del Año por su colaboración con SZA.

El triunfo de Bad Bunny fue uno de los momentos más simbólicos de la noche, no solo por el idioma del álbum, sino por el contexto. Durante años, la música latina fue relegada a categorías secundarias. Sin embargo, el auge del streaming ha derribado barreras lingüísticas y ha permitido que artistas en español lideren las listas globales de reproducción.

En su discurso final, el cantante habló sobre el duelo, la pérdida y la resiliencia, temas centrales de “Debí tirar más fotos”. Afirmó que el álbum nació desde el dolor, pero también desde la necesidad de recordar y valorar a quienes ya no están.

Además del histórico premio principal, Bad Bunny cerró la noche con tres gramófonos dorados, reafirmando su impacto global. El logro no solo representa un éxito personal, sino un avance significativo para la música latina, que por primera vez ocupa el lugar central en el escenario más importante de la industria musical.

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