Una investigación difundida por la cadena qatarí Al Jazeera acusa al Ejército de Israel de emplear armas térmicas y de vacío en la Franja de Gaza, lo que habría provocado la “volatilización” de miles de cuerpos durante los bombardeos.
El reportaje, titulado Desvanecidos, recoge testimonios de miembros de la Defensa Civil de Gaza, paramédicos y residentes locales que aseguran haber documentado la desaparición total o parcial de al menos 2.842 personas fallecidas, de quienes solo se habrían encontrado restos mínimos o salpicaduras de sangre en los lugares atacados.
Según la investigación, en varios bombardeos se habrían utilizado explosivos térmicos de vacío y municiones de difusión mejorada, capaces de generar temperaturas de hasta 3.500 grados centígrados y una intensa onda de presión. Estas condiciones extremas, afirman los expertos citados, podrían evaporar fluidos corporales y reducir tejidos humanos a cenizas.
Entre los testimonios recogidos figura el de un hombre que aseguró haber perdido a cuatro de sus hijos en un ataque que destruyó decenas de viviendas. “Solo encontré arena negra y restos esparcidos”, relató. Otra mujer afirmó que su hijo desapareció por completo tras el bombardeo de una escuela en el barrio de al-Daraj, en el este de Gaza.
La Defensa Civil de Gaza indicó que en varias ocasiones se reportó la presencia de personas en viviendas atacadas, pero se recuperaron menos cuerpos de los esperados, lo que —según su versión— podría indicar que algunas víctimas fueron “completamente vaporizadas”.
Desde el punto de vista técnico, Yusri Abu Shadi, ex inspector jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), explicó que armas que combinan calor extremo y alta presión pueden destruir células humanas de manera casi total. Señaló que escenas similares fueron denunciadas durante la invasión estadounidense de Irak, especialmente en las batallas de Faluya en 2004 y 2005.
El Ministerio de Sanidad en Gaza sostuvo que el cuerpo humano, compuesto en gran parte por agua, es particularmente vulnerable a temperaturas extremas y fenómenos de oxidación acelerada.
La investigación menciona como posibles armas empleadas bombas de fabricación estadounidense como la MK-84 y la BLU-109, así como misiles Hellfire y bombas guiadas GBU-39, diseñadas para detonar en espacios cerrados y generar alta temperatura con gran impacto humano.
Aunque Israel ha negado reiteradamente el uso de armas prohibidas, organizaciones como Amnistía Internacional han documentado previamente el uso de determinadas municiones en Gaza y han pedido investigaciones independientes.
El Ministerio de Sanidad gazatí informó que el número total de víctimas mortales desde el 8 de octubre de 2023 asciende a 72.032 personas, además de 171.661 heridos. Estas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente.
El reportaje reaviva el debate internacional sobre el uso de armamento en conflictos urbanos densamente poblados y sobre la necesidad de investigaciones imparciales que determinen posibles violaciones del derecho internacional humanitario.

