Lo que debía ser un viaje de vacaciones por el golfo Pérsico terminó convirtiéndose en una experiencia marcada por la incertidumbre para miles de pasajeros a bordo de varios cruceros en Medio Oriente.
El MSC Euribia, un barco de más de 300 metros de longitud, permanece atracado en Dubái después de que el conflicto regional obligara a suspender rutas marítimas y restringir el espacio aéreo. Entre los pasajeros se encuentra Lesley Ballantyne, quien relató haber despertado durante la madrugada tras recibir una alerta de emergencia en su teléfono advirtiendo sobre posibles amenazas de misiles; desde su camarote solo podía observar la oscuridad del puerto y las luces de la ciudad, sin señales visibles del peligro que indicaba la notificación.
Otros pasajeros también han descrito la situación como extraña e inesperada. Muchos aseguran que nunca imaginaron verse atrapados en medio de un conflicto geopolítico durante un viaje turístico.
Las compañías navieras han decidido mantener los barcos en puerto mientras evalúan la evolución de la seguridad en la región. Además, el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, está siendo evitado por razones de seguridad. Algunas empresas ya han organizado vuelos especiales para evacuar a parte de los pasajeros, aunque muchos siguen esperando poder regresar a casa.
A pesar de la tensión, el ambiente a bordo se mantiene relativamente tranquilo. Las actividades y eventos programados continúan con normalidad, incluidos espectáculos y fiestas temáticas. Para algunos viajeros, esta mezcla de entretenimiento y preocupación genera una sensación surrealista: disfrutar de un crucero mientras en la distancia se escuchan explosiones y sistemas de defensa interceptan misiles.

