La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que envió una carta diplomática al primer ministro de Corea del Sur, Kim Min-seok, con el objetivo de solicitar que la agrupación de k-pop BTS programe más conciertos en territorio mexicano. La gestión surge en medio de una fuerte polémica por la venta de boletos y la enorme demanda que dejó a cientos de miles de jóvenes sin entrada.

Durante su conferencia matutina del lunes 26 de enero, la mandataria explicó que la iniciativa responde al interés de la juventud mexicana y a las múltiples denuncias de irregularidades en el proceso de compra. “Es por los jóvenes y las jóvenes de México”, afirmó, al señalar que todavía espera una respuesta oficial del Gobierno surcoreano.

La controversia estalló luego de que seguidores de BTS acusaran falta de transparencia en la preventa y denunciaran la presunta venta de entradas a revendedores fuera de los canales oficiales. De acuerdo con estos señalamientos, algunos boletos habrían sido ofrecidos en taquillas físicas del Estadio GNP Seguros, pese a que la boletera aseguró que la comercialización sería exclusivamente en línea.

Sheinbaum subrayó el enorme desbalance entre la oferta y la demanda: cerca de un millón de jóvenes intentaron conseguir entradas para los tres conciertos programados en la Ciudad de México, mientras que el aforo total apenas supera los 150.000 boletos. Ante este escenario, la presidenta sostuvo conversaciones directas con Alejandro Soberón, directivo de OCESA, empresa organizadora de los eventos.

Según relató, tras conocer que no había fechas adicionales contempladas, decidió elevar la solicitud al ámbito diplomático y explorar alternativas para ampliar el acceso del público, como la instalación de pantallas en espacios abiertos. “La solicitud se hizo de manera respetuosa”, recalcó.

La situación también motivó la intervención de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Su titular, Iván Escalante, informó que se abrirán procedimientos contra la boletera por la falta de claridad en la información proporcionada a los compradores y contra plataformas de reventa por prácticas consideradas abusivas y desleales.

Además, Profeco anunció que trabaja en nuevos lineamientos para regular la venta de boletos de conciertos y espectáculos masivos. Estas medidas incluirán la publicación anticipada de mapas del recinto, precios finales con cargos incluidos y mayor transparencia en cada etapa del proceso de compra.

Ticketmaster, por su parte, reconoció que la venta de boletos para BTS en México registró una demanda sin precedentes. Según la empresa, más de 2,1 millones de usuarios intentaron adquirir entradas, pero solo había disponibles 136.400 boletos para las tres fechas, lo que dejó fuera a más del 90 % de los interesados.

La boletera negó el uso de precios dinámicos o algoritmos durante la venta y aseguró que los costos fueron definidos previamente por el artista, su equipo y el promotor. También rechazó categóricamente la reventa ilegal y reiteró que todas las entradas fueron digitales y vendidas únicamente a través de sus canales oficiales.

Mientras los fans esperan una respuesta desde Corea del Sur, el caso ha abierto un debate nacional sobre la regulación de espectáculos masivos, el impacto cultural del k-pop en México y el papel del Estado en la protección de los consumidores jóvenes frente a prácticas abusivas.

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