La magnitud del reciente terremoto que sacudió al departamento de Risaralda ha dejado una profunda huella en las comunidades rurales, impactando la infraestructura habitacional, la seguridad alimentaria y la economía de los pequeños y medianos productores de la región. De acuerdo con el reporte consolidado por la Gobernación de Risaralda, a través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, las consecuencias del sismo han trascendido de manera alarmante las zonas urbanas para instalarse en el corazón del campo risaraldense, donde la evaluación de daños revela un panorama complejo que exige una intervención institucional prioritaria.

El balance oficial, estructurado a partir de un censo adelantado en los catorce municipios del departamento con corte al 20 de agosto de 2026, contabiliza un total de 1.088 reportes de afectaciones. Este diagnóstico territorial busca dimensionar la gravedad del impacto y sentar las bases operativas para orientar los recursos de auxilio, en un esfuerzo liderado por el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa y la administración departamental. Las acciones de caracterización se pusieron en marcha desde el primer momento posterior al evento sísmico, con el propósito de acompañar directamente a los productores campesinos en cada vereda golpeada.

Afectaciones en la vivienda rural y deterioro habitacional

Uno de los aspectos más críticos expuestos por el censo radica en el nivel de deterioro de las soluciones habitacionales del sector campesino. Los datos institucionales precisan que 840 viviendas rurales presentan daños parciales, manifestados en fisuras estructurales, colapso de cubiertas, caída de paredes y afectaciones severas en áreas de cocina. Asimismo, el informe advierte sobre 212 viviendas con daño total, lo que implica la pérdida absoluta del hogar para cientos de familias que enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad.

Esta afectación sobre las viviendas representa un doble desafío socioeconómico. Por un lado, perjudica la estabilidad familiar y la calidad de vida de los habitantes; por otro lado, compromete los espacios físicos donde tradicionalmente se procesan y resguardan los insumos del campo. La dispersión geográfica de las veredas y las dificultades de acceso a ciertos puntos han exigido un despliegue operativo continuo por parte de las autoridades competentes.

Según lo manifestado por el secretario de Desarrollo Agropecuario de Risaralda, Juan Carlos Toro Castellanos, el trabajo de campo se ha desarrollado sin interrupción desde que ocurrió el evento sísmico. El funcionario explicó que «desde el día uno del sismo ocurrido en el país, que ha impactado altamente al sector agropecuario en el departamento de Risaralda, todo el equipo de la secretaría viene trabajando en conocer lo sucedido, haciendo una encuesta en cada uno de los 14 municipios que conforman nuestro territorio». Estas declaraciones remarcan la urgencia de contar con información precisa para articular la ayuda gubernamental con las reales prioridades de la población afectada.

Pérdidas en sistemas productivos, cultivos y sector pecuario

El impacto del terremoto no se limitó a las viviendas, sino que golpeó con severidad la base productiva agrícola y pecuaria. El consolidado gubernamental indica que se han registrado 200 reportes de pérdidas y afectaciones en cultivos, perjudicando directamente siembras de café, plátano, maíz, fríjol y mora. Muchos de estos perjuicios se produjeron a raíz de deslizamientos de tierra desencadenados tras el sismo, arrasando con cultivos comerciales y huertas destinadas al autoconsumo.

En el ámbito de la producción pecuaria, las autoridades contabilizan 76 reportes de daños y pérdidas, que abarcan desde la destrucción parcial de infraestructura zootécnica hasta la pérdida directa de animales. El informe detalla afectaciones estructurales en estanques piscícolas, cocheras porcícolas, galpones avícolas, caballerizas y corrales. Además, se identificaron afectaciones en el sector apícola por el vuelco de colmenas —algunas con pérdida total—, a lo que se suman casos documentados de mortalidad en pollos y peces.

Este deterioro en las cadenas de producción primaria debilita el flujo de ingresos de las familias rurales y amenaza el abastecimiento de los mercados locales. La interrupción en los ciclos agrícolas y pecuarios genera incertidumbre respecto al suministro alimentario a corto y mediano plazo en el departamento.

Daños en infraestructura productiva y perspectivas de recuperación

A la coyuntura habitacional y productiva se le suman 113 reportes relacionados con la infraestructura productiva que soporta la transformación de bienes agrícolas. Las pérdidas abarcan daños severos en trapiches, secaderos de café, beneficiaderos y tanques de fermentación. Estas edificaciones son herramientas esenciales para añadir valor a la producción primaria risaraldense, especialmente en sectores vitales como la caficultura y la panela.

Frente a este panorama, el secretario Juan Carlos Toro Castellanos reiteró la determinación de las autoridades para mantener el apoyo constante al campo. El funcionario enfatizó que «desde la secretaría de Desarrollo Agropecuario y con el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, seguimos trabajando por el sector rural para que Risaralda siga siendo la despensa agrícola de Colombia y sigamos sacando el campo adelante».

El censo oficial se consolida como una herramienta indispensable para respaldar la gestión de recursos ante entidades nacionales. La atención de la emergencia rural en Risaralda representa un reto institucional de gran magnitud, donde la reconstrucción de viviendas y la restitución de la capacidad productiva definirán la recuperación de un sector clave para el departamento.

censo oficial revela 1 088 reportes de afectaciones en la ruralidad de risaralda tras el terremoto image

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