La alerta de un presunto plan de atentado contra el contralor general Carlos Hernán Rodríguez, la senadora Paloma Valencia y la representante Catherine Juvinao encendió las alarmas de los organismos de inteligencia del país.

De acuerdo con informes reservados, la intención de los autores del plan no solo sería atentar contra estas figuras públicas, sino también generar un impacto político que comprometa la estabilidad institucional y la seguridad de los altos funcionarios del Estado. La información fue compartida con diferentes instancias de seguridad nacional, lo que ha llevado a reforzar los esquemas de protección de las posibles víctimas y a abrir investigaciones sobre los responsables detrás de la amenaza.

Las autoridades han advertido que detrás de esta trama podrían existir intereses de grupos que buscan desestabilizar el orden público y crear un clima de tensión entre los poderes del Estado. La posibilidad de un atentado contra tres figuras con posiciones políticas tan distintas —una representante del control fiscal, una senadora del Centro Democrático y una congresista del Partido Alianza Verde— ha despertado inquietud tanto en el Congreso como en los organismos de control, que ahora trabajan coordinadamente para esclarecer los hechos.

Investigación y medidas de seguridad reforzadas

Según fuentes de inteligencia nacional, el plan habría sido detectado gracias a seguimientos de comunicaciones interceptadas y reportes de informantes en distintas regiones del país. La advertencia fue catalogada como de “alto riesgo”, lo que llevó a activar los protocolos de protección establecidos para funcionarios amenazados. En el caso del contralor general, Carlos Hernán Rodríguez, su esquema de seguridad fue ampliado de inmediato, incluyendo vehículos blindados adicionales, rotación de escoltas y monitoreo constante de desplazamientos.

Por su parte, el Ministerio del Interior, en coordinación con la Unidad Nacional de Protección (UNP), implementó medidas adicionales para Paloma Valencia y Catherine Juvinao, ambas con roles políticos visibles y participación activa en debates sensibles sobre el control institucional y la transparencia. Aunque las autoridades no han confirmado públicamente la autoría de las amenazas, fuentes cercanas a la investigación señalaron que se estarían evaluando varias hipótesis, entre ellas la participación de estructuras criminales con intereses en deslegitimar las instituciones de control y justicia.

Las primeras diligencias judiciales buscan determinar si este plan está vinculado con ataques anteriores o campañas de desinformación dirigidas contra figuras del Gobierno y de la oposición. La Fiscalía General de la Nación ya habría solicitado información complementaria a los organismos de inteligencia para iniciar un proceso formal de investigación, bajo la línea de “amenaza contra servidor público”.

Contexto político y repercusiones en el Congreso

La noticia del posible atentado ha generado una fuerte reacción en el ámbito político. Varios senadores y representantes exigieron al Gobierno una respuesta rápida y contundente, subrayando que las diferencias ideológicas no deben convertirse en un pretexto para atentar contra la vida de los servidores públicos. Paloma Valencia, reconocida por sus posturas críticas frente al Gobierno, y Catherine Juvinao, una de las principales impulsoras de la lucha contra la corrupción, han coincidido en la necesidad de fortalecer la seguridad institucional sin politizar las amenazas.

En paralelo, el contralor Carlos Hernán Rodríguez continúa enfrentando retos administrativos al interior de su entidad, mientras lidia con los efectos mediáticos de esta nueva amenaza. Desde el Congreso, varios legisladores manifestaron su respaldo a las tres figuras, destacando que los ataques de este tipo buscan “silenciar voces incómodas” y “debilitar la confianza ciudadana en las instituciones”.

Expertos en seguridad consultados por medios nacionales advierten que este tipo de alertas deben ser analizadas con rigurosidad, evitando que se conviertan en instrumentos de manipulación política. Sin embargo, coinciden en que los organismos de inteligencia deben actuar con celeridad para prevenir cualquier eventualidad, sobre todo cuando se trata de funcionarios que representan pilares del control político y fiscal del país.

¿Qué se sabe hasta ahora del plan y sus posibles motivaciones?

Aunque la información es aún reservada, las autoridades han señalado que el presunto plan tendría un componente estratégico orientado a generar caos político y responsabilizar al Gobierno en caso de que las amenazas se materialicen. Esta hipótesis se refuerza por el perfil de las tres personas involucradas, cuyas posiciones frente al poder ejecutivo son diversas y, en algunos casos, opuestas.

Los organismos de inteligencia continúan recopilando información sobre las posibles rutas de ejecución del plan, así como sobre los financistas y autores intelectuales detrás de la amenaza. Mientras tanto, se mantiene una coordinación permanente entre la Presidencia de la República, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y la Fiscalía, con el fin de blindar a las instituciones y garantizar la seguridad de los funcionarios señalados como objetivos.

El país observa con atención el desarrollo de esta investigación, que podría tener implicaciones de alto impacto en el clima político actual. Si bien las autoridades insisten en mantener la calma y no difundir información sin confirmar, el hecho de que un plan de esta naturaleza haya sido identificado revela la creciente vulnerabilidad de las figuras públicas en medio de un ambiente de polarización y desconfianza institucional.

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