En una reciente entrevista concedida al periodista Daniel Samper Ospina, Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), expuso diversas afirmaciones sobre su paso por el Gobierno nacional y sobre el expresidente Gustavo Petro. Las declaraciones de la exfuncionaria generaron un amplio debate político y mediático en el país, debido a la gravedad de los señalamientos expuestos, los cuales involucran tanto la esfera privada del exmandatario como la conformación de presuntas redes de influencia dentro de la administración pública.

Durante la conversación, Rodríguez sostuvo que tuvo acceso a un computador durante un cambio de teléfono del exmandatario, en el cual afirmó haber visto fotografías y videos de Gustavo Petro con mujeres que calificó como «demasiado jóvenes». A partir de este supuesto material audiovisual, la exdirectora del Dapre formuló interrogantes públicos respecto a la eventual presencia de menores de edad en dichos espacios. Sin embargo, la propia entrevistada aclaró de manera explícita que no puede afirmar ni comprobar que las personas que aparecían en las imágenes fueran menores de edad, matizando el alcance de sus propias dudas ante las preguntas del entrevistador, quien le recordó la responsabilidad legal inherente a este tipo de acusaciones.

Señalamientos sobre presuntas redes de influencia y el rol de Laura Sarabia

Otro de los ejes centrales de la entrevista giró en torno a la existencia de una presunta «red de mujeres» que, según el testimonio de Rodríguez, operaba alrededor de la vida privada del exmandatario y poseía capacidad de incidencia en asuntos administrativos. La exfuncionaria mencionó nombres concretos de personas que habrían formado parte de dicho círculo, tales como Juliana Guerrero, Gabriela Muñoz y Vanesa Cortés. De acuerdo con su versión, algunas de estas mujeres habrían intentado intervenir en recomendaciones para cargos públicos y nombramientos en entidades estatales, situaciones ante las cuales aseguró haberse negado a cumplir directrices que consideraba irregulares.

Asimismo, Rodríguez apuntó directamente hacia la ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, a quien acusó de conservar información privada del exgobernante y de utilizarla para ejercer presiones políticas y consolidar una posición de poder dentro del Ejecutivo. Según su relato, la nube informática del dispositivo telefónico presidencial supuestamente estaba vinculada a una cuenta de correo electrónico de Sarabia, lo cual explicaría su acceso a dichos archivos. No obstante, durante la transmisión de la entrevista no se presentaron soportes documentales, pruebas físicas ni elementos probatorios que validaran la titularidad de dicha cuenta o demostraran las presuntas presiones ejercidas.

declaraciones de angie rodriguez y el debate en torno al gobierno de gustavo petro image

Acusaciones sobre consumo de sustancias y reacciones del entorno político

En el transcurso de la conversación con Daniel Samper Ospina, la exdirectora del Dapre también lanzó graves señalamientos al asegurar que el exmandatario consumía tusi antes de algunos consejos de ministros. Según su testimonio, el expresidente se encerraba en un baño de la Casa de Nariño antes de dichas reuniones oficiales, y ella debía insistirle para que saliera a atender sus compromisos institucionales. Para respaldar este punto, la exfuncionaria retó públicamente al exmandatario a someterse a exámenes toxicológicos en un laboratorio que considerara imparcial.

Las afirmaciones de Angie Rodríguez motivaron diversas reacciones en el escenario político colombiano. Mientras sectores de oposición han exigido a los órganos de control profundizar en las indagaciones sobre las presuntas irregularidades administrativas y el manejo de la información oficial, allegados al gobierno y defensores del exmandatario han rechazado las versiones expuestas, calificándolas de infundadas. Hasta el momento, las autoridades competentes no han emitido fallos judiciales definitivos basados en estas declaraciones particulares, mientras el debate sobre la veracidad de los testimonios continúa abierto en la opinión pública.

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