A casi dos meses del fuerte sismo registrado el pasado 10 de agosto, el departamento del Quindío atraviesa un escenario crítico caracterizado por graves afectaciones en su infraestructura pública y una pronunciada parálisis en la actividad turística. El mandatario departamental, Juan Miguel Galvis, advirtió sobre la apremiante situación socioeconómica de la región y solicitó agilizar el desembolso de los fondos de asistencia e infraestructura estatal requeridos para la estabilización del territorio.
Impacto estructural en instituciones educativas y acueductos
El balance del levantamiento de daños arroja afectaciones generalizadas en la infraestructura básica de la red regional. De acuerdo con las cifras oficiales presentadas por la Gobernación, de aproximadamente 267 instituciones educativas distribuidas en la jurisdicción departamental, 243 resultaron con afectaciones de diversa consideración en sus plantas físicas. A este panorama se le suman averías sistemáticas registradas en las redes de acueductos urbanos y rurales, lo que ha dificultado el normal suministro del recurso hídrico en varias comunidades y cascos urbanos.
A pesar de la magnitud del evento telúrico, el gobernador Juan Miguel Galvis resaltó que la aplicación previa de normas de construcción sismorresistente mitigó el riesgo de colapsos absolutos en la infraestructura. En sus declaraciones, el mandatario hizo hincapié en que «gracias a la responsabilidad del Forec, gracias a la responsabilidad de los constructores, pues hoy vimos que el Quindío le fue afectado, sí, pero no fue tan grave como otros departamentos», evocando además el histórico terremoto de 1999 en el que fallecieron más de 10.000 personas en el Eje Cafetero.
Caída drástica en el flujo de visitantes en la semana de receso
La crisis coyuntural golpea con dureza al sector turístico, un motor fundamental de la economía local que ha sufrido un drástico desplome de visitantes. Esta desaceleración se ha evidenciado de forma preocupante durante la semana de receso escolar, periodo en el que habitualmente la ocupación hotelera y el ingreso a los parques temáticos alcanzaban niveles máximos de operación.
Para graficar la disminución de la afluencia turística, el gobernador citó los registros recientes de parqueaderos e ingresos en los destinos emblemáticos de la región, señalando: «Estuve en Panaca, estuve en el Parque del Café y este domingo quiero contarles, ellos el domingo del año 2025 recibían o recibieron 2.500 personas y hoy estamos recibiendo entre 700 y 800». Esta contracción, que supera el 60% en el volumen de visitantes, amenaza la sostenibilidad financiera del comercio, la hotelería y los empleos vinculados a la cadena de valor turística regional.
Llamado urgente al Gobierno Nacional para giros y reconstrucción
Ante la merma en la dinámica turística y la magnitud de las reparaciones pendientes, las autoridades locales reiteraron la urgencia de coordinar esfuerzos con el Gobierno Nacional. Se requiere agilizar la asignación formal de presupuestos para emprender de manera oportuna la restauración integral de la infraestructura educativa y las redes hidráulicas, así como para desplegar campañas institucionales que permitan dinamizar la economía regional y devolver la confianza a los viajeros colombianos e internacionales.


