Una alarmante situación de orden público se registra en el departamento del Chocó. Las autoridades militares han confirmado el secuestro masivo de 39 personas en una incursión de grupos al margen de la ley que mantiene en vilo a las comunidades del occidente del país. De acuerdo con las primeras informaciones oficiales emitidas por los voceros de las fuerzas armadas, dentro del numeroso grupo de ciudadanos retenidos de manera ilegal se encuentra un menor de edad, lo que ha incrementado el rechazo y la preocupación de diversos sectores de la sociedad civil por la flagrante vulneración a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario (DIH) en este territorio de la costa pacífica colombiana.
La noticia fue ratificada por la Séptima División del Ejército Nacional, institución que dio a conocer los preocupantes hechos por medio de un comunicado oficial destinado a la opinión pública. La institución militar detalló que sus unidades de inteligencia y despliegue rápido se encuentran recopilando testimonios y verificando la cronología del suceso, con el firme propósito de establecer las identidades de las víctimas y la autoría de esta masiva agresión contra la población civil que habita en las zonas más vulnerables y apartadas de la geografía chocoana.
Despliegue de tropas y operaciones militares en la zona
A raíz del rapto masivo, el comando militar ha dispuesto de manera inmediata un robusto despliegue de tropas del Ejército Nacional para que se internen en el área de operaciones con la misión de bloquear los corredores de movilidad de los captores. Fuentes castrenses confirmaron que helicópteros y unidades terrestres especializadas en operaciones antisecuestro han sido enviados a los puntos estratégicos de salida y entrada del sector donde se presume ocurrieron las detenciones ilegales.
El principal objetivo de estas maniobras de alta complejidad es presionar a los captores y garantizar el retorno seguro y con vida de cada una de las 39 personas afectadas por este flagelo. Las operaciones de registro y control de área son coordinadas de manera directa con las agencias de inteligencia del Estado, las cuales procesan información satelital y testimonios claves proporcionados de manera confidencial por los habitantes de la zona que presenciaron los movimientos de los hombres fuertemente armados durante la violenta incursión en la vereda.
Presencia del ELN y tensiones acumuladas en el territorio
El departamento del Chocó ha sido históricamente una de las zonas con mayores índices de conflictividad armada en el país, debido a su ubicación geográfica y su densa vegetación que facilita las actividades ilícitas y el repliegue de organizaciones ilegales. La noticia de este múltiple secuestro se presenta bajo un ambiente de constante tensión en la región, donde recientemente se han reportado múltiples roces armados e intimidaciones.
Cabe recordar que la propia gobernadora del Chocó había alzado su voz de protesta pocos días antes de este suceso, denunciando públicamente que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) venía ejecutando sofisticados e inusuales ataques dirigidos hacia la fuerza pública mediante el uso de tecnología de drones. Estos hostigamientos tecnológicos no solo representan un desafío directo contra la Policía Nacional y el Ejército en los cascos urbanos y rurales, sino que sitúan a las comunidades campesinas e indígenas en medio del fuego cruzado y de la zozobra diaria ante posibles errores de cálculo de los aparatos tripulados a distancia. Las autoridades investigan si este frente guerrillero o alguna de sus comisiones satélites es la responsable de la masiva retención forzada de los civiles.


