A veces siento que todo son ciclos. Así como existe el ciclo del día y la noche. Y en muchos lugares el de primavera, verano, otoño, invierno. Da la impresión de que las sociedades, las personas, tienen los suyos, y nosotros los nuestros.
En el año 2005, por esos ritmos de la vida, estaba haciendo mi maestría de historia en Bogotá y participé en la fundación de “Opción Centro”. Sentado en mi amada biblioteca de la Javeriana, escribí su decálogo fundacional (1): pronto se llamó “Partido Verde Opción Centro”. Con orgullo estuvimos en 2010 en “la ola verde” de la que hicieron parte Mockus, Fajardo, Lucho y Peñalosa. Fue la primera vez que una alternativa a las prácticas tradicionales de hacer política —el clientelismo y la corrupción, el “régimen”— llegaba a una segunda vuelta. Recuerdo a Gus, en su primera de tres candidaturas —sí: memoria— llamando a votar en blanco en 2ª vuelta. Era su derecho. Seguramente también fue a ver ballenas, pero nunca lo publicó.
Muy pronto Gus entendió la importancia de los verdes. Junto a su compañero de delincuencia política del M19 en Santander, Carlos Ramón, usaron el presupuesto de la alcaldía de Bogotá —tal cual lo hacen hoy con el de Colombia— para endulzar a muchos e iniciar la cooptación de los verdes al fusionarse con “progresistas” en 2013. Hasta ahí, casi todos felices. Yo paulatinamente me retiré: ciertos hedores se habían acentuado (2). Para 2014 voté por Claudia López, quien fue electa con Navarro, Jorge Iván, un señor Prieto y con la “honra” de haber logrado que Iván Name por fin llegara al Senado —sí, el mismo—. Al año siguiente fue electa en Pereira Carolina Giraldo como concejal. Llegaba una verde, realmente alternativa, al concejo. Ya había un concejal, pero sólo era verde de nombre. Fenómeno que se repetirá luego.
Esa crisis de identidad se acentuó en 2018: llamarse verde o de centro sin serlo, ni siquiera fingirlo, pues ni lo comprenden, ni lo estudian. Primero porque un partido de centro que se debe caracterizar por su pluralidad en la dirección tenía, además de “dueño” administrativo, financiero y de avales (como siempre lo fue Carlos Ramón: sí, el que está fugado en Nicaragua), ahora también un “jefe”: Mockus, quien había puesto la mitad de los votos para Senado. Debajo de él, una mezcla de políticos tradicionales reverdecidos y una minoría de alternativos. Por cierto, era senadora Sandra Ortiz, la hoy detenida: ¿no alcanzó a volarse con CR?
No fue la llegada, sino la consolidación del “todo vale” lo que ocurrió en 2022. Prácticamente todos subidos en el bus de la victoria presidencial —así hoy lo nieguen— o con quienes decidieron “negociar” su adhesión luego, como Maya el boyaco. En el Senado, salvo Angélica, todos los demás eran más derecha o izquierda que centro. La mayoría eran expresiones de maquinarias clientelistas y/o corruptas, preexistentes y aceitadas ahora por Gus. Name no era —ni es— el único. Ahí empezó a morir el partido verde.
Algunos alcanzaron a pensar en salirse y re-fundar otro, pero la codicia o el miedo electoral los venció. Hoy los clavos visibles (hay otros ) del ataúd —facilitados por la ferretería Petro- son los del prófugo Carlos Ramón y los detenidos Name y Ortiz. En Pereira sucedió algo similar. Sólo que es la ferretería Salazar-Noreña. Y los clavos más visibles —también hay otras y otros— son mis estimadas Nancy, Diana y el señor de Ukumary. Sólo eran verdes de nombre.
¿Qué es ser verde, alternativo, de centro? El decálogo seguirá vigente, pero en resumen es rechazar los extremos de derecha e izquierda que dividen y excluyen; defender el libre mercado acompañado de una intervención estatal que corrija desigualdades y proteja a los más vulnerables; creer en una democracia real que garantice el diálogo entre diferentes, la valoración del conflicto como fundamento de la vida en comunidad; entre otros y, especialmente, negarse al todo vale, al clientelismo, a la corrupción: quien se unta de esa hiel nunca merecerá llevar ese nombre.
Si en estos meses no logran la escisión, la separación o el retiro, los pocos verdes, alternativos, de centro que hay se enterrarán con ese cadáver putrefacto, nacional y local, del otrora partido de la Ola Verde.
Redes sociales @OParraAnaliza

