Un juez de control de garantías envió a prisión a Edgar Jhoan Taborda Ortiz, de 31 años, señalado por la Fiscalía como presunto responsable de la desaparición de María Camila Díaz Grajales, una joven de Medellín cuyo rastro se perdió en México en febrero de 2025. El procesado fue imputado por el delito de trata de personas, aunque no aceptó los cargos, y deberá permanecer privado de la libertad mientras avanza el proceso judicial.
Según la investigación, Taborda habría sido el encargado de contactar a la víctima y convencerla de viajar a Ciudad de México bajo la promesa de una oferta laboral. La joven salió del país en diciembre de 2024 y, de acuerdo con el ente acusador, una vez en territorio mexicano habría sido obligada a prestar servicios sexuales tras ser registrada bajo otra identidad en plataformas digitales.
Las autoridades sostienen que la víctima intentó escapar de la red, pero fue retenida y posteriormente sometida a extorsiones. La última comunicación con su familia se registró entre el 24 y el 27 de febrero de 2025, fechas entre las cuales se ubica su desaparición. Desde entonces, no se tiene información confirmada sobre su paradero.

Durante las audiencias, la Fiscalía presentó audios de interceptaciones telefónicas que vincularían directamente a Taborda con la captación y traslado de mujeres hacia México. En estos registros, el procesado habría reconocido que se encargaba de “enviar” mujeres al extranjero y que mantenía contactos con supuestas agencias en ese país, lo que refuerza la hipótesis de una red de trata de carácter transnacional.
Las investigaciones también indican que el señalado ganaba la confianza de sus víctimas mediante reuniones sociales, estrategia que habría utilizado para facilitar la captación. En los audios, incluso habría manifestado que era la primera vez que una de las mujeres vinculadas a estas actividades desaparecía, lo que fue valorado como un elemento relevante dentro del proceso.
El caso ha puesto en evidencia la operación de redes de trata de personas que vinculan a Colombia y México, y ha motivado acciones coordinadas entre autoridades de ambos países. Mientras en Colombia avanza el proceso judicial contra el capturado, en México continúan las labores de búsqueda de la joven y la identificación de otros posibles responsables.
La desaparición de María Camila Díaz ha generado preocupación por los riesgos que enfrentan jóvenes captados bajo falsas promesas laborales en el exterior. Su familia insiste en que las investigaciones continúen hasta establecer su paradero y desmantelar la estructura criminal que estaría detrás de estos hecho

