El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no descarta retirar a su país de la OTAN, en medio de crecientes tensiones con los aliados del bloque y cuestionamientos sobre su funcionamiento. Las declaraciones se dieron en una entrevista con el diario británico The Telegraph, donde volvió a calificar a la organización como un “tigre de papel”.

El mandatario sostuvo que nunca ha tenido una postura favorable frente a la Alianza Atlántica y aseguró que Estados Unidos ha asumido compromisos sin recibir un respaldo equivalente. En ese contexto, criticó el papel de la OTAN en conflictos recientes, como la guerra en Ucrania, señalando que Washington ha respondido de manera automática mientras, según él, otros países no han actuado con la misma reciprocidad.

Trump también expresó su inconformidad por la falta de apoyo de los aliados tras el inicio de la guerra contra Irán, un punto que ha profundizado las diferencias dentro del bloque. Según afirmó, varios países no respaldaron las acciones de Estados Unidos ni facilitaron el uso de bases militares o espacio aéreo, lo que considera una muestra de desequilibrio en los compromisos.

En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la relación con la OTAN será revisada tras este conflicto. En declaraciones a medios estadounidenses, señaló que si la alianza no responde a las necesidades estratégicas de Washington, especialmente en el acceso a infraestructura militar, su permanencia deja de ser conveniente.

Las declaraciones generaron una reacción inmediata del primer ministro británico, Keir Starmer, quien defendió la vigencia del bloque y aseguró que la OTAN sigue siendo “la alianza militar más efectiva del mundo”. El líder británico subrayó que su país continuará respaldando la cooperación en materia de defensa, pese a las críticas provenientes de Estados Unidos.

El distanciamiento entre Washington y algunos de sus aliados se ha evidenciado en decisiones recientes. Países como España han negado el uso de sus bases militares y su espacio aéreo para determinadas operaciones, mientras que el Reino Unido ha condicionado su apoyo únicamente a acciones de carácter defensivo. Estas posturas reflejan fisuras internas en la organización en medio de un contexto internacional marcado por la tensión en Oriente Medio.

Las declaraciones de Trump reabren el debate sobre el papel de Estados Unidos dentro de la OTAN y el equilibrio de responsabilidades entre sus miembros. Analistas advierten que un eventual retiro o debilitamiento del compromiso estadounidense podría tener implicaciones significativas en la seguridad global y en la cohesión de la alianza militar.

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