Lo que comenzó como un accidente aéreo con pocas esperanzas de sobrevivientes terminó revelando una historia de reacción inmediata y solidaridad. En Puerto Leguízamo, un grupo de cerca de 150 motociclistas civiles fue clave para rescatar a decenas de soldados tras la caída de un avión militar tipo Hércules.

La aeronave, que transportaba a 128 uniformados, apenas logró despegar antes de precipitarse a tierra en cuestión de segundos. El impacto provocó un incendio de grandes proporciones, agravado por el combustible que llevaba, dejando una escena crítica en medio de una zona de difícil acceso.

Rescate en medio del fuego y la falta de vías

Las primeras imágenes del accidente mostraban un panorama devastador. Sin embargo, la reacción de la comunidad marcó la diferencia. Ante la imposibilidad de que ambulancias o vehículos ingresaran por la vegetación y las trochas, las motocicletas se convirtieron en el único medio viable para evacuar a los heridos.

Uno a uno, los motociclistas trasladaron a los sobrevivientes hacia un centro de salud ubicado a unos dos kilómetros del lugar. La operación improvisada permitió que decenas de soldados recibieran atención básica en medio de condiciones precarias.

Testimonios de quienes participaron en el rescate describen el incendio como uno de los momentos más impactantes. Muchos de los sobrevivientes lograron salvarse tras lanzarse del avión antes del impacto, lo que facilitó su evacuación.

Un sistema de atención limitado ante una emergencia mayor

El centro médico de la zona evidenció las limitaciones estructurales de regiones apartadas del país. Sin médicos especializados y con atención a cargo de personal básico, la capacidad de respuesta fue insuficiente frente a la magnitud de la emergencia.

Inicialmente, se habló de ocho fallecidos, pero con el paso de las horas la cifra aumentó de manera significativa. En la noche del mismo lunes ya se reportaban 66 muertos, mientras que al día siguiente aún había personas desaparecidas.

La atención de los heridos dependió en gran medida de la rapidez con la que pudieron ser trasladados, lo que refuerza el papel determinante que jugaron los motociclistas para evitar un número aún mayor de víctimas.

Dudas sobre la pista y el estado de la aeronave ¿qué se investiga?

A medida que avanzan las horas, también surgen interrogantes sobre las condiciones en las que ocurrió el accidente. Entre las hipótesis que circulan está la corta longitud de la pista de despegue en Puerto Leguízamo, lo que habría dificultado la maniobra.

Habitantes de la zona aseguran que el avión pudo haber rozado un árbol al intentar elevarse, lo que habría provocado su pérdida de estabilidad. También se ha señalado la presencia de cercamientos y ganado en las inmediaciones del aeropuerto.

Otro punto clave es el historial de la aeronave. El avión fue donado por Estados Unidos en 2020 y, aunque había recibido mantenimiento y una repotenciación reciente en 2023, su antigüedad —fabricado en 1983— abre el debate sobre su estado operativo.

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