El colombiano Nairo Quintana confirmó que se retirará al finalizar la temporada 2026, poniendo fin a una de las carreras más influyentes en la historia del ciclismo nacional. A sus 36 años, el boyacense se despide como uno de los mejores escaladores del mundo y como el corredor que devolvió a Colombia al protagonismo en las grandes vueltas.
Con títulos como el Giro de Italia 2014 y la Vuelta a España 2016, Quintana construyó un legado que lo posiciona entre los grandes del deporte. Aunque el Tour de Francia le fue esquivo —fue subcampeón en 2013 y 2015—, su regularidad en la élite lo convirtió en referente durante más de una década.
Nacido en Tunja, en plena cordillera andina, su historia está marcada por el esfuerzo y la disciplina. Desde joven mostró condiciones excepcionales para la montaña, lo que le permitió dar el salto al ciclismo europeo en 2012 con el Movistar Team, escuadra con la que alcanzó sus mayores éxitos.
Su irrupción en 2013 fue inmediata: subcampeón del Tour, mejor joven y mejor escalador, solo superado por Chris Froome, quien sería su gran rival. Un año después hizo historia al convertirse en el primer colombiano en ganar el Giro, logro que consolidó su lugar en la élite mundial.
El punto más alto de su carrera llegó en 2016, cuando conquistó la Vuelta a España tras una intensa disputa con Froome. Ese triunfo representó la cúspide de una trayectoria llena de consistencia en las grandes vueltas.
Tras su salida del Movistar en 2019, su rendimiento tuvo altibajos. Pasó por el Arkéa-Samsic y enfrentó momentos difíciles, incluido su retiro de competencias en 2023. Sin embargo, su regreso al equipo español en 2024 le permitió cerrar su carrera con dignidad, asumiendo un rol más colectivo dentro del pelotón.
Más allá de los títulos, Quintana deja una huella profunda en el deporte colombiano. Su figura inspiró a nuevas generaciones de ciclistas y consolidó al país como potencia en la montaña.

