reencausar el conocimiento mao
Credit: Christian Orrego

En la actualidad, hablar es sencillo, pero escuchar se ha vuelto cada vez más difícil. Tenemos más formas de comunicarnos que nunca, y aun así cuesta comprendernos. La intolerancia se ha colado en la vida diaria, en la casa, en la calle, en las redes hasta parecer algo normal.

No siempre es evidente: a veces se disfraza de carácter fuerte, de sinceridad o del “yo digo las cosas de frente”. Pero en el fondo es la dificultad de aceptar que los demás pueden pensar distinto. Creer que poseemos la verdad nos vuelve cerrados y nos aleja de los demás.

Hoy todo se convierte en discusión no se conversa ante una opinión distinta, sino que se ataca, se replica sin escuchar, se emite juicio y se desacredita; nos habituamos a imponer, en vez de dialogar en esa vía, la oportunidad de aprender del otro se nos escapa. En la vida, la intolerancia aparece en detalles simples, el conductor que no respeta las normas, quien ofende por cualquier motivo o quien no tolera que otros hagan las cosas distinto es una respuesta automática que refleja poca tolerancia y comprensión.

Las redes sociales han amplificado esto, la agresividad tiene más alcance que respeto, los insultos se comparten más que la reflexión, muchos son valientes detrás de una pantalla, pero olvidan que al otro lado hay una persona, se normalizo herir, ridiculizar y atacar como si fuera parte del entretenimiento.

La intolerancia no surge de la nada, suele nacer de la inseguridad, el miedo o la frustración quien no sabe sostener su opinión recurre al ataque siendo más sencillo cerrar la mente que abrirla; ser tolerante no significa aceptar todo ni quedarse en silencio; es más profundo respetar al otro sin perder lo propio, disentir sin dañar y ver las diferencias como oportunidades, no como obstáculos.

En épocas en las que todos hablan, escuchar se transforma en un acto poderoso, si bien puede que no transformemos el mundo de inmediato, sí podemos modificar nuestra manera de reaccionar porque la intolerancia no se enfrenta con más intolerancia, sino con conciencia.

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