El complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, en el centro de Irán, fue blanco de un nuevo ataque atribuido por las autoridades iraníes a Estados Unidos e Israel, en medio de la escalada del conflicto en la región. La acción fue confirmada por la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), que informó sobre el bombardeo ocurrido en horas de la mañana.
Según el organismo, el ataque impactó el complejo Shahid Ahmadi Roshan, una de las principales instalaciones nucleares del país. Tras evaluaciones técnicas realizadas en el lugar, las autoridades aseguraron que no se ha detectado ninguna fuga de material radiactivo, por lo que no existe riesgo inmediato para la población que habita en zonas cercanas.
En su pronunciamiento, la OEAI calificó la acción como contraria a las leyes y compromisos internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), y a otras normas relacionadas con la seguridad en instalaciones de este tipo. El gobierno iraní ha reiterado en distintas ocasiones que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
Desde Israel, consultadas por medios internacionales, las fuerzas armadas señalaron no tener información sobre el ataque, sin ofrecer mayores detalles sobre la operación. Hasta el momento, tampoco se ha confirmado oficialmente si la acción fue ejecutada de manera conjunta o unilateral.
El complejo de Natanz no es ajeno a este tipo de ofensivas. La instalación ya había sido atacada en ocasiones recientes, incluyendo operativos registrados a comienzos de marzo y durante enfrentamientos previos en 2025, cuando también fueron impactadas otras plantas nucleares como Fordo e Isfahán.
Este nuevo episodio se produce en medio de una guerra que ya completa varias semanas, caracterizada por el uso de misiles, drones y bombardeos en distintos puntos de Oriente Medio. El conflicto ha mantenido una dinámica de ataques y contraataques que ha dificultado cualquier intento de desescalada.
Horas antes del ataque, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había señalado que evaluaba la posibilidad de reducir las operaciones militares en la región, aunque también afirmó que no contemplaba un alto el fuego inmediato, insistiendo en el objetivo de avanzar hacia una “victoria” en el conflicto.
Mientras tanto, organismos internacionales han advertido sobre los riesgos que implica atacar infraestructuras nucleares, especialmente por el potencial impacto ambiental y humano. Aunque en este caso no se reportan afectaciones radiactivas, la situación mantiene la atención de la comunidad internacional ante la posibilidad de una mayor escalada en la región.

