Con el alma destrozada despedimos a Pancho y Chita luego de que en oscuras circunstancias fueron asesinados y al día de hoy seguimos sin saber que hubo tras la muerte de estos seres inocentes.

Con tristeza pero con esperanza despedimos a Yoko con la esperanza de que iba a un sitio mejor, a convivir con más de su especie y en condiciones dignas en el Santuario Sorocaba en Brasil.

Pero tras las declaraciones de Raúl Murillo gerente de Ukumarí en el recinto del Concejo Municipal, nuestra ilusión está en el piso y nos preguntamos ¿seguimos cometiendo errores y confiando en quiénes no debemos?

¿Quién está haciendo seguimiento a la vida de Yoko allá, es verdad que nos metieron el dedo a la boca otra vez y Yoko empeoró presuntamente sus condiciones de vida?

Gravísimo lo que dijo el señor Murillo, no podemos confiar en informes de papel ni aseveraciones, necesitamos pruebas y pronto, está la vida de Yoko, la credibilidad de un Santurio en Brasil y la fe que hemos puesto en ellos los pereiranos.

¿Señor Murillo cuando tendremos una respuesta fiable para no seguir con esta honda preocupación por Yoko que aún en la distancia sigue vivo en nuestros corazones?

Entérate con El Expreso