Andrés Mountbatten Windsor, segundo hijo varón de Isabel II y hermano del actual rey Carlos III, fue arrestado este jueves durante varias horas bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público. Aunque no se han detallado formalmente las acusaciones, la investigación se relaciona con el presunto manejo indebido de información confidencial durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido.

El arresto lo convierte en el primer miembro de la realeza británica detenido desde Carlos I de Inglaterra en 1647, durante la guerra civil inglesa.

Según reportes previos, Andrés habría compartido informes gubernamentales confidenciales con contactos empresariales privados, incluidos documentos relacionados con visitas oficiales a Vietnam, Singapur y China, así como posibles oportunidades de inversión en Afganistán. El expríncipe ha negado reiteradamente todas las acusaciones.

Nacido el 19 de febrero de 1960, Andrés fue considerado durante años el “hijo favorito” de Isabel II. Fue el primer hijo varón nacido cuando ella ya era reina y ocupó el segundo lugar en la línea de sucesión hasta el nacimiento de su sobrino, el príncipe William.

Sirvió 22 años en la Marina Real, incluyendo misiones en la Guerra de las Malvinas en 1982, y posteriormente fue nombrado representante especial de comercio e inversión del Reino Unido, cargo que ocupó entre 2001 y 2011.

La reputación de Andrés se deterioró drásticamente tras su vinculación con Jeffrey Epstein. En 2019 concedió una entrevista al programa Newsnight de la BBC que fue ampliamente criticada y marcó un punto de inflexión en su imagen pública.

En 2021, Virginia Giuffre presentó una demanda civil en Estados Unidos acusándolo de abuso sexual cuando ella tenía 17 años. Andrés negó siempre las acusaciones. El caso se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial que no incluyó admisión de culpabilidad.

En 2022 perdió sus títulos militares y patrocinios reales. En octubre de 2025, tras la publicación de nuevas revelaciones, renunció a todos sus títulos y dejó de usar formalmente el tratamiento de príncipe.

El arresto representa un nuevo capítulo en la caída de quien alguna vez fue considerado una figura central de la familia real británica. También plantea interrogantes sobre la gestión institucional de la monarquía en medio de escándalos que han erosionado su imagen en la última década.

De heredero destacado y enviado comercial global a figura apartada y bajo investigación penal, la trayectoria de Andrés refleja una transformación radical en el corazón de la realeza británica contemporánea.

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