Los voceros de comunidades afro e indígenas asentadas en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá ofrecieron disculpas públicas tras los hechos registrados en el Centro Administrativo Nacional (CAN), donde trabajadores de varias entidades permanecieron retenidos durante aproximadamente seis horas.

En diálogo con LA FM, Alexis Mina Ramos, consejero mayor de las comunidades, reconoció que durante la jornada se presentaron golpes y retenciones indebidas. “Pedimos excusas a las personas afectadas”, manifestó el vocero, al tiempo que explicó que la protesta se produjo ante la falta de condiciones dignas en el lugar de asentamiento, especialmente por carencias de agua, baterías sanitarias y alimentación.

Las comunidades irrumpieron en sedes como el Ministerio de Educación y la Agencia Nacional de Tierras (ANT), bloqueando la salida de funcionarios. Según el líder, la presión buscaba trasladar a las instituciones la responsabilidad por problemáticas que, aseguró, enfrentan en sus territorios, entre ellas desplazamiento forzado y presencia de economías ilícitas.

Tras la jornada de tensión, las partes reportaron avances en la mesa de concertación en tres frentes. En el componente logístico, se acordó garantizar suministro de agua, alimentación, servicios sanitarios y un plan de retorno seguro para las comunidades.

En materia de tierras y proyectos productivos, junto a la Unidad de Restitución de Tierras y la ANT, se definió una agenda de visitas técnicas para realizar inventarios y avalúos con miras a la compra de predios solicitados.

Finalmente, para abordar asuntos de seguridad y orden público, se anunció la instalación de una mesa con participación de los ministerios de Justicia y Defensa, la UNP y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Mina Ramos aseguró que no están previstas nuevas movilizaciones y que, tras alcanzarse acuerdos, las comunidades se retiraron del espacio público y permanecerán en su lugar de concentración.

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