La publicación de nuevos documentos judiciales relacionados con Jeffrey Epstein volvió a sacudir espacios académicos que durante años mantuvieron vínculos, directos o indirectos, con el financiero fallecido en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual. Esta vez, el impacto se siente con fuerza en la comunidad paleontológica internacional.
La convención británica DinoCon, dedicada a la divulgación y estudio de los dinosaurios, anunció que prohibirá la entrada a su evento de finales de julio en Birmingham a paleontólogos cuyos nombres figuran en los archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y que, según la organización, mantuvieron contacto con miembros del entorno de Epstein después de su condena.
En un comunicado difundido en la red social X, DinoCon señaló que, tras la publicación de parte de los archivos, se reveló que “un grupo selecto de científicos, autores e investigadores relevantes en el campo de la paleontología” habría mantenido correspondencia con la organización de Epstein luego de su condena. “Todas las personas involucradas tienen prohibida la entrada a nuestros eventos”, afirmó la convención.
La organización también instó a otras entidades paleontológicas a adoptar medidas firmes con sus miembros, subrayando que no tolerará que ese tipo de comportamientos queden sin consecuencias dentro de la comunidad científica.
No obstante, la respuesta institucional no ha sido unánime. La Sociedad de Paleontología de Vertebrados reconoció en una publicación en Facebook que los nombres de algunos de sus integrantes aparecen en los documentos divulgados, lo que generó inquietud en el sector. Sin embargo, su comité ejecutivo enfatizó que la sola aparición de un nombre o de un correo electrónico en archivos públicos no constituye, por sí misma, una infracción.
El presidente de la sociedad, Stuart Sumida, pidió prudencia y respeto por el debido proceso. Afirmó que si surge información creíble que justifique medidas conforme a sus políticas, se actuará oportunamente, pero solicitó a los miembros abstenerse de especular mientras no haya pruebas concluyentes.
Nathan Barling, codirector de DinoCon, explicó a CNN que existen “cientos de científicos” mencionados en los millones de documentos publicados, pero aclaró que la prohibición aplica únicamente a quienes tuvieron contacto directo con Epstein después de su condena por delitos estatales relacionados con prostitución de una menor en Florida.
El interés de Epstein por la ciencia y la teoría de la evolución era conocido. Durante años organizó cenas y reuniones con investigadores de alto perfil, y algunos académicos le presentaron propuestas para financiar proyectos.
En 2003, donó 6,5 millones de dólares a la Universidad de Harvard para respaldar su Programa de Dinámica Evolutiva, una iniciativa hoy extinta que buscaba comprender la evolución a través de herramientas matemáticas.
Entre los casos que han vuelto al centro del debate está el del paleontólogo Jack Horner, asesor técnico de las películas “Jurassic Park”. Documentos publicados por el Departamento de Justicia indican que Horner visitó el rancho de Epstein en Nuevo México en 2012, años después de que el financiero se declarara culpable de cargos estatales relacionados con prostitución de una menor.
En un correo electrónico del 7 de agosto de 2012 dirigido a Lesley Groff, asistente de Epstein, Horner agradeció la hospitalidad en el rancho y comentó que, aunque no encontraron fósiles de dinosaurios, exploraron la propiedad y su potencial paleontológico. En ese mensaje hizo referencia a “Jeffrey y las chicas”, expresión que posteriormente lamentó haber utilizado.
En una declaración citada por medios y reportada por KTVQ, Horner sostuvo que sabía que Epstein había sido acusado y condenado por solicitar prostitución, pero aseguró desconocer otras acusaciones o conductas. Afirmó que nunca habría aceptado reunirse con un “conocido depredador sexual” y calificó como una “pésima decisión” haberlo buscado como donante.
También explicó que las mujeres mencionadas en los correos le fueron presentadas como estudiantes universitarias y que no observó nada extraño o inapropiado durante su estancia. Sin embargo, expresó su pesar por no haber sido más cuidadoso en el lenguaje utilizado y por no haber percibido posibles situaciones de vulnerabilidad.
Los intercambios de correos muestran que Horner discutió la posibilidad de que Epstein financiara una cumbre centrada en revertir rasgos de dinosaurios a partir de aves modernas mediante ingeniería genética. En octubre de 2012, envió un mensaje agradeciendo por el apoyo a la realización del encuentro académico.
Los documentos también mencionan una búsqueda de fósiles con Robert F. Kennedy Jr., actual secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. En un intercambio de mensajes de 2012, Epstein comentó a Ghislaine Maxwell que había ido a “cazar dinosaurios y fósiles con Jack Horner en el rancho”. Maxwell respondió recordando un viaje similar en Dakota del Norte junto a Horner y “Bobby Kennedy”.
En transcripciones publicadas por el Departamento de Justicia, Maxwell afirmó que Kennedy conocía a Epstein y que habían viajado juntos a buscar huesos de dinosaurio en las Dakotas.
Más allá de los nombres propios, el episodio ha abierto una discusión profunda sobre cómo debe reaccionar la comunidad científica cuando emergen vínculos pasados con figuras condenadas por delitos graves. Mientras algunos defienden medidas contundentes para proteger la integridad académica, otros insisten en la necesidad de evitar juicios sumarios basados únicamente en menciones documentales.
La paleontología, disciplina que estudia el pasado remoto de la Tierra, enfrenta ahora un debate marcadamente contemporáneo: cómo preservar la credibilidad y la ética institucional en medio de revelaciones que vuelven a colocar a Jeffrey Epstein en el centro de la conversación pública.

