El diseñador italiano Valentino Garavani, una de las figuras más influyentes y reconocidas de la moda contemporánea, falleció el pasado lunes 19 de diciembre, en Roma a los 93 años. La fundación que lleva su nombre confirmó que murió en su residencia, acompañado por sus seres queridos, poniendo fin a una vida marcada por la creatividad, la elegancia y un impacto global difícil de igualar.

Valentino fue mucho más que un creador de moda: su nombre propio bastaba para identificar una estética, un estilo y un color. El llamado “rojo Valentino” se convirtió en una seña universal de sofisticación y poder femenino, consolidándolo como uno de los grandes referentes de la alta costura junto a Giorgio Armani, con quien compartió el trono de la moda italiana durante décadas.

Nacido en 1932 en Voghera, entre Milán y Génova, Valentino descubrió su vocación desde muy joven. Con apenas 17 años se trasladó a París para formarse en las principales escuelas y talleres de costura, donde adquirió la base técnica que más tarde fusionaría con una sensibilidad única. En 1959 fundó su propia casa de moda en Roma, y pocos años después alcanzó el reconocimiento internacional tras un exitoso desfile en el Palazzo Pitti de Florencia.

Un encuentro decisivo en su vida fue el de Giancarlo Giammetti, con quien formó una sociedad que resultó clave para el crecimiento de la firma. Valentino aportó la visión artística y Giammetti la estructura empresarial, una combinación que impulsó la marca en pleno auge de la dolce vita italiana y la proyectó hacia Estados Unidos y el resto del mundo.

A lo largo de su carrera, Valentino vistió a algunas de las mujeres más influyentes del siglo XX, desde Jacqueline Kennedy hasta grandes figuras de Hollywood y la realeza internacional. Sus diseños acompañaron momentos históricos y alfombras rojas inolvidables, y hasta ocho actrices recibieron el premio Óscar luciendo creaciones de su autoría.

El diseñador se retiró definitivamente en 2007, tras haber vendido la firma años antes, dejando un legado que trascendió tendencias y generaciones. Excéntrico, perfeccionista y profundamente consciente de su lugar en el mundo de la moda, Valentino cultivó una imagen casi mítica, acorde con la opulencia y el universo estético que construyó durante décadas.

Su fallecimiento ha provocado reacciones de pesar en Italia y en la industria internacional de la moda, donde se le reconoce como un maestro absoluto del estilo. Aunque Valentino ya no esté, su obra continúa viva en cada silueta, cada pasarela y cada mujer vestida de rojo que encarna la elegancia atemporal que él convirtió en arte.

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